En las primeras décadas del siglo pasado, con el crecimiento de la producción agrícola y el aumento del consumo, surgieron los primeros almacenes de depósito como mecanismos reguladores de la comercialización nacional.
La Federación Nacional de Cafeteros se creó en junio de 1927, en el II Congreso Nacional de Cafeteros en Medellín, y mediante la resolución No. 20 se reglamentó el funcionamiento de los Almacenes de Depósito de Café, la cual fue ratificada por el Comité Nacional de Cafeteros en noviembre 12 de 1929, y tres días más tarde por el Gobierno.
Entre 1929 y 1959 la Superintendencia General de Almacenes, dependencia interna de la Federación Nacional de Cafeteros, acometió la construcción de bodegas en diferentes centros cafeteros, cuya capacidad de almacenamiento permitía el adecuado manejo del excedente generado por la garantía de compra del grano, a los productores.
Tales almacenes han estado a disposición de los productores de café, con el objetivo de contribuir al logro de los grandes propósitos de la Federación como son: Consolidar el desarrollo productivo y social de la familia cafetera, garantizando la sostenibilidad de la caficultura y el posicionamiento del Café de Colombia como el mejor del mundo.